Se tiene que luchar contra el terrorismo
El terrorismo no puede ser comprendido ni combatido únicamente en términos de fuerza, sino también en términos de comunicación política e informativa. Aunque no es un tema fácil, ya que conlleva muchas opiniones, el terrorismo tiene que hablarse. Es sumamente importante que todos como población unánimente pongamos nuestro granito de arena para combatir al terrorismo. Este ya le ha quitado la vida a miles y miles de personas. Es hora de buscar soluciones, dejar los ideales políticos y las diferencias de opiniones, preocuparnos unos por los otros, estar preparados y ganar la batalla contra el terrorismo.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
Entender y Combatir el Terrorismo
Sigo teniendo miedo”, dijo Belem Zavala, una víctima de la explosión de aquella granada en el zócalo de Morelia, a un año del evento. Esa tarde habíamos comenzado a preguntarnos si es que el terrorismo había ya llegado a estas tierras.
La preocupación tanto en el 2008 como en este 2010, se origina por el shock tras lo inesperado, lo desconocido. Y es que no podemos equiparar de manera inmediata lo que ocurre en México con lo que ha ocurrido desde hace décadas en otros sitios. Vivimos una ola de atentados terroristas, sin duda, pero de particularidades específicas. Comprender el fenómeno es el primer paso para combatirlo, pero es necesario identificar similitudes y diferencias con lo sucedido en otros lugares.El terrorismo busca menos víctimas mortales que psicológicas. Su objetivo es propagar miedo y pánico entre la población, para que, así atemorizada, pueda incidir en un cambio de comportamiento o de estrategias de las autoridades.No todo terror es terrorismo, la distinción se encuentra en el sufijo “ismo”, que implica doctrina o ideología. El terror como doctrina busca intencionadamente impactar en la psique colectiva y, de este modo, modificar su conducta. La violencia contra civiles se suma al ataque a militares o policías “no-combatientes”, es decir, que no se encuentran en un combate o conflicto activo (como por ejemplo, el ataque en 2001 al Pentágono). Su medio es la comunicación masiva. Entre más difundamos las escenas traumáticas, el temor arrasa con mayor virulencia a una ciudadanía en shock. Hoy, a través de la televisión, YouTube o Twitter, el terrorismo encuentra el canal perfecto para esparcirse logrando un contagio de estrés.Pero las organizaciones criminales que operan en México no son la ETA, Al Qaeda o la Jihad Islámica. Esos grupos han tenido diversos objetivos políticos que van de los nacionalismos hasta el combate a políticas o estados.El terrorismo en México, en cambio, está poco estudiado. Si bien ciertos grupos políticos en nuestro pasado ejercieron ataques en contra de instalaciones u objetivos civiles, la realidad es que nos encontramos ante una clase de “neo-terroristas” que no parecen pretender la dimisión del gobierno o la creación de un estado nacional distinto. Buscan más bien incidir, a través de la propagación del miedo colectivo, en una política gubernamental que encuentran como obstáculo a sus objetivos de operación económica y redes de poder.Si bien las metas parecieran ser muy distintas, los mecanismos para conseguirlas son similares. Gracias a lo que se ha estudiado en otros sitios, hoy podemos comprender esta manifestación como lo que es: una guerra de carácter no militar, sino psicológica (Ver Bongar et al., 2007, The Psychology of Terrorism). Las víctimas de los atentados, no son sólo los directamente involucrados, sino la ciudadanía en general.Conocer la naturaleza del fenómeno puede ayudar a combatirlo desde diversas trincheras. La lucha, más que un frente militar abierto, incluye, por un lado, el uso de los más sofisticados servicios de inteligencia disponibles, y por el otro, estrategias por las que se pueda minimizar el efecto psicológico en la población.De acuerdo con Sullivan y Bongar (2007), el promover la capacidad de recuperación anímica en la ciudadanía, se vuelve un asunto no sólo de salud individual, sino de seguridad nacional. Los estudios demuestran que una población civil bien preparada es capaz de soportar mejor campañas terroristas prolongadas. En cambio, acciones como las alertas terroristas en EU, aplicadas durante el mandato de Bush, demostraron de forma marcada un aumento en el nivel de estrés general.La percepción de que la información es ocultada o de que no se toman las medidas necesarias, incrementa la ansiedad pública. Por ello los autores recomiendan el reducir el pánico masivo a través de la difusión de campañas informativas no sensacionalistas. Por otra parte, identificar poblaciones con factores de riesgo (psicológico) puede minimizar el impacto de los incidentes que estamos viviendo.Es verdad que la naturaleza de esta expresión en México es muy particular y, por lo tanto, las soluciones aplicadas en otros sitios requieren un esfuerzo de adaptación significativo, pero ya que éste será el país de nuestros hijos, más vale poner en marcha soluciones de largo plazo.
Por: Mauricio Meschoulam
La preocupación tanto en el 2008 como en este 2010, se origina por el shock tras lo inesperado, lo desconocido. Y es que no podemos equiparar de manera inmediata lo que ocurre en México con lo que ha ocurrido desde hace décadas en otros sitios. Vivimos una ola de atentados terroristas, sin duda, pero de particularidades específicas. Comprender el fenómeno es el primer paso para combatirlo, pero es necesario identificar similitudes y diferencias con lo sucedido en otros lugares.El terrorismo busca menos víctimas mortales que psicológicas. Su objetivo es propagar miedo y pánico entre la población, para que, así atemorizada, pueda incidir en un cambio de comportamiento o de estrategias de las autoridades.No todo terror es terrorismo, la distinción se encuentra en el sufijo “ismo”, que implica doctrina o ideología. El terror como doctrina busca intencionadamente impactar en la psique colectiva y, de este modo, modificar su conducta. La violencia contra civiles se suma al ataque a militares o policías “no-combatientes”, es decir, que no se encuentran en un combate o conflicto activo (como por ejemplo, el ataque en 2001 al Pentágono). Su medio es la comunicación masiva. Entre más difundamos las escenas traumáticas, el temor arrasa con mayor virulencia a una ciudadanía en shock. Hoy, a través de la televisión, YouTube o Twitter, el terrorismo encuentra el canal perfecto para esparcirse logrando un contagio de estrés.Pero las organizaciones criminales que operan en México no son la ETA, Al Qaeda o la Jihad Islámica. Esos grupos han tenido diversos objetivos políticos que van de los nacionalismos hasta el combate a políticas o estados.El terrorismo en México, en cambio, está poco estudiado. Si bien ciertos grupos políticos en nuestro pasado ejercieron ataques en contra de instalaciones u objetivos civiles, la realidad es que nos encontramos ante una clase de “neo-terroristas” que no parecen pretender la dimisión del gobierno o la creación de un estado nacional distinto. Buscan más bien incidir, a través de la propagación del miedo colectivo, en una política gubernamental que encuentran como obstáculo a sus objetivos de operación económica y redes de poder.Si bien las metas parecieran ser muy distintas, los mecanismos para conseguirlas son similares. Gracias a lo que se ha estudiado en otros sitios, hoy podemos comprender esta manifestación como lo que es: una guerra de carácter no militar, sino psicológica (Ver Bongar et al., 2007, The Psychology of Terrorism). Las víctimas de los atentados, no son sólo los directamente involucrados, sino la ciudadanía en general.Conocer la naturaleza del fenómeno puede ayudar a combatirlo desde diversas trincheras. La lucha, más que un frente militar abierto, incluye, por un lado, el uso de los más sofisticados servicios de inteligencia disponibles, y por el otro, estrategias por las que se pueda minimizar el efecto psicológico en la población.De acuerdo con Sullivan y Bongar (2007), el promover la capacidad de recuperación anímica en la ciudadanía, se vuelve un asunto no sólo de salud individual, sino de seguridad nacional. Los estudios demuestran que una población civil bien preparada es capaz de soportar mejor campañas terroristas prolongadas. En cambio, acciones como las alertas terroristas en EU, aplicadas durante el mandato de Bush, demostraron de forma marcada un aumento en el nivel de estrés general.La percepción de que la información es ocultada o de que no se toman las medidas necesarias, incrementa la ansiedad pública. Por ello los autores recomiendan el reducir el pánico masivo a través de la difusión de campañas informativas no sensacionalistas. Por otra parte, identificar poblaciones con factores de riesgo (psicológico) puede minimizar el impacto de los incidentes que estamos viviendo.Es verdad que la naturaleza de esta expresión en México es muy particular y, por lo tanto, las soluciones aplicadas en otros sitios requieren un esfuerzo de adaptación significativo, pero ya que éste será el país de nuestros hijos, más vale poner en marcha soluciones de largo plazo.
Por: Mauricio Meschoulam
martes, 18 de septiembre de 2012
Es importante no pensar que no somos vulnerables a ataques terroristas... si lo somos!
Además de la sorpresa terrorista, como otros delincuentes, se valen de la falsa creencia de invulnerabilidad con la que la mayoría de las personas enfrentan los riesgos. Como no es agradable creer que algo malo nos puede suceder y
en ocasiones realmente no estamos preparados para defendernos, es más fácil negar el riesgo que tomarnos el trabajo de capacitarnos, equiparnos y organizarlo para mitigarlo. Por eso seguimos siendo vulnerables y sufrimos consecuencias más graves cuando la amenaza se convierte en un hecho real.
En este caso, cuando la realidad nos explota en la cara. Otra actitud potencia de esa vulnerabilidad: enfrentar el terrorismo y otras acciones criminales desde la perspectiva moral y no la práctica. Pensamos intimamente que el uso del terrorismo es malo, tanto que no debería hacerse. Eso es éticamente correcto, pero la ética y la condena moral son lo que menos le importa al terrorista. Para éste, que justifica sus actos desde sus objetivos prácticos, el terrorismo es tan bueno y le es tan útil que por eso es que lo usa. Por eso para tener alguna oportunidad de neutralizarlo es necesario asumir también una posición práctica, casi que ponerse los zapatos del terrorista, pensar como él, evaluar objetivamente y sin barreras morales de qué forma se nos podría causar el mayor daño y corregir las falencias que esa “visión criminal” saque a relucir. En ese sentido, despójese de pensamientos como “nadie podría hacer algo así”, porque precisamente “algo así” es lo que pueden hacer, así que prepárese para eso.
En este caso, cuando la realidad nos explota en la cara. Otra actitud potencia de esa vulnerabilidad: enfrentar el terrorismo y otras acciones criminales desde la perspectiva moral y no la práctica. Pensamos intimamente que el uso del terrorismo es malo, tanto que no debería hacerse. Eso es éticamente correcto, pero la ética y la condena moral son lo que menos le importa al terrorista. Para éste, que justifica sus actos desde sus objetivos prácticos, el terrorismo es tan bueno y le es tan útil que por eso es que lo usa. Por eso para tener alguna oportunidad de neutralizarlo es necesario asumir también una posición práctica, casi que ponerse los zapatos del terrorista, pensar como él, evaluar objetivamente y sin barreras morales de qué forma se nos podría causar el mayor daño y corregir las falencias que esa “visión criminal” saque a relucir. En ese sentido, despójese de pensamientos como “nadie podría hacer algo así”, porque precisamente “algo así” es lo que pueden hacer, así que prepárese para eso.
"Todos los intentos realizados por los gobiernos en los últimos treinta años han sido infructuosos, poniendo en evidencia la complejidad del problema y la dificultad de resolverlo. Precisamente por esta dificultad, la solución exige de las instituciones políticas y del conjunto de la sociedad, una gran dosis de realismo, capacidad para el diálogo, entereza, valentía y generosidad. Necesitamos diálogo para que la política, como palabra y pacto, destierre a las armas; entereza para no dejarnos arrastrar por las pasiones; valentía para no atrincherarnos en las propias razones, por muy legítimas y constitucionales que sean, para arriesgarnos en la búsqueda de soluciones, y generosidad para romper la espiral del odio y la violencia."
-Mercè Perelló
-Mercè Perelló
Los 10 pasos de preparación contra el Terrorismo
Siguiendo los siguientes pasos estarás preparado en caso de un ataque terrorista.Pasos a seguir:
1. El primer paso es investigar lo que puede pasar. Determine las posibles amenazas y hable de ellas con su familia, en casa y con sus compañeros de trabajo.
2. Cree un plan de comunicaciones de emergencia. Asegúrese de incluir un contacto
fuera de la ciudad para controlarse unos a otros si los teléfonos locales se bloquean o dejan de funcionar.
3. Prepare un equipo de suministros en caso de desastres en recipientes fáciles de cargar: uno para su casa, otro para el trabajo y un tercero para su automóvil. Incluya un suministro de agua y alimentos no perecedores
para tres días, equipo y libro de
primeros auxilios, linternas, radio de baterías, baterías extras, extinguidor de incendios, herramienta, medicinas recetadas, copias de documentos importantes, cinta adhesiva, toallas para cerrar las ranuras en las puertas.
4. Aprenda los primeros auxilios básicos y resucitación cardiopulmonar (CPR). La American Red Cross (Cruz Roja) proporciona capacitación.
5. Esté atento a lo que sucede a su alrededor e informe a las autoridades locales de cualquier actividad sospechosa.
6. Conozca la ubicación de salidas de emergencia, escaleras y extinguidores contra incendios en su casa, en el trabajo o cuando viaje y practique procedimientos de evacuación en casos de emergencia.
7. Verifique los planes de emergencia en las escuelas y guarderías de sus niños en edad escolar.
8. Aprenda lo que tiene que hacer cuando los oficiales le pidan “Refugiarse en el lugar” (permanecer dentro del edificio o su automóvil) o “Evacuar” (salir del área de peligro).
9. Esté preparado para no usar los servicios de los que depende normalmente como la electricidad, teléfono, gas natural, bombas de gasolina, máquinas de cajero automático
(ATM) y transacciones por Internet.
10. En caso de ataque o de una advertencia seria de ataque, mantenga la calma y siga el
consejo de los funcionarios locales de emergencia. Esté atento a las noticias e
instrucciones que se proporcionen por medio de la radio o televisión.lunes, 17 de septiembre de 2012
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